Un árbol con la copa equilibrada, las ramas secas eliminadas y el crecimiento controlado cambia completamente la imagen del jardín. No hace falta renovar nada más: a veces solo falta una buena poda.
Con más de 25 años podando en Esplugues de Llobregat, sé cuándo intervenir, cuánto cortar y cómo hacerlo para que el árbol lo agradezca. Una poda bien dada dura. Una mal dada puede costar años de recuperación.
Para árboles jóvenes que todavía están creciendo. El objetivo es darles la estructura correcta desde el principio: equilibrar la copa, orientar las ramas principales y evitar que de adultos necesiten intervenciones agresivas. Bien hecha en los primeros años, se nota toda la vida del árbol.
La que hace que el árbol siga siendo lo que debe ser año tras año. Eliminar ramas secas o enfermas, controlar el tamaño de la copa, abrir el interior para que entre luz y el árbol respire. El resultado se ve en el aspecto y en la salud de la planta.
Para árboles y arbustos que llevan demasiado tiempo sin atención. Una poda intensa y bien calculada puede recuperar plantas que parecen perdidas y devolverles presencia en el jardín. La clave está en saber hasta dónde se puede cortar sin que la planta se rinda.
Setos con líneas limpias y superficies uniformes. Trabajo con tijera manual en los acabados y maquinaria en los tramos largos. El resultado que se ve al instante cuando entras al jardín.
Si tiene calvas, está amarillento o simplemente no tiene el aspecto que debería, quedo para verlo. Te digo qué le pasa y qué habría que hacer para que mejore.