Un árbol seco bloquea luz. Un árbol demasiado grande aplasta el espacio. Un árbol en mal estado es un riesgo que no desaparece solo. Quitarlo bien — con seguridad y sin llevarse nada por delante — abre el jardín y deja espacio para que el resto mejore.
Con más de 25 años realizando talas en Esplugues de Llobregat, evalúo el árbol y el entorno, planifico la caída y ejecuto el trabajo con los medios adecuados. Cuando termino, el árbol no está y el jardín está limpio.
Un árbol muerto o muy debilitado es una amenaza real: la madera frágil puede ceder con el viento sin previo aviso. Retirarlo es la decisión responsable para el jardín y para lo que hay alrededor.
Raíces que levantan el pavimento, ramas que rozan cables o tejados, tronco con pudrición interna. Cuando un árbol representa un peligro, actuar antes de que ocurra algo es siempre mejor que actuar después.
A veces el árbol está sano pero está donde no debería: quita luz a otras plantas, impide ampliar la terraza o simplemente no encaja con el jardín que quieres tener. Eso también es motivo suficiente.
Antes de talar, quedo para ver el árbol. Si tiene solución con una poda o un tratamiento, te lo digo. Si hay que talar, también. No tengo interés en quitarte árboles que no hace falta quitar.